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Castigos por Pecados en el Antiguo y en el Nuevo Testamento
Por Qué Importa la Pregunta
Quienes leen la Biblia suelen notar un contraste llamativo: en el Antiguo Testamento (sobre todo en la Torá), ciertos pecados reciben penas terrenales muy duras, incluida la muerte por lapidación o ejecución. En el Nuevo Testamento, el acento pasa a la conversión, el perdón y la disciplina eclesial, más que al castigo civil o capital por el pecado. Esta curiosidad recorre cómo se presenta el castigo por el pecado en cada testamento, por qué existe esa diferencia y si conviene entenderla como un cambio, un desarrollo o un cambio de contexto.
Castigos en el Antiguo Testamento: Ejemplos y Lógica
Los códigos legales del Antiguo Testamento (Éxodo, Levítico, Deuteronomio) establecen penas concretas para muchas faltas. Algunas son capitales: el culpable debía ser ejecutado, a menudo por lapidación. Ejemplos:
- Idolatría y apostasía (Deuteronomio 17:2–7): servir a otros dioses podía llevar a la ejecución tras el testimonio de testigos.
- Blasfemia (Levítico 24:10–16): quien blasfemara el nombre del Señor debía ser apedreado.
- Adulterio (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:22): ambos podían ser condenados a muerte.
- Ciertas formas de inmoralidad sexual (p. ej. Levítico 20:11–21): varios actos se castigaban con la muerte.
- Asesinato (Éxodo 21:12; Números 35): no hay rescate por la vida del asesino; se exige la pena capital.
- Golpear o maldecir a un padre (Éxodo 21:15, 17): en su forma más grave podía aplicarse la muerte.
- Quebrantar el sábado (Éxodo 31:14–15; Números 15:32–36): en un relato, un hombre que recoge leña en sábado es ejecutado.
Estas leyes se dieron en el marco de Israel antiguo como comunidad teocrática: un pueblo, una tierra, una ley bajo Dios. El objetivo era mantener la santidad, el orden y la fidelidad al pacto. El castigo era a la vez retributivo y disuasorio, y en muchos casos lo ejecutaba la comunidad (p. ej. lapidación) tras un proceso con testigos y juicio.
Castigos en el Nuevo Testamento: Un Énfasis Distinto
En el Nuevo Testamento no aparece un nuevo código civil que prescriba lapidación o ejecución por los mismos pecados. En cambio encontramos:
- Llamado a la conversión y al perdón: Jesús enseña a perdonar “setenta veces siete” (Mateo 18:22) y a amar a los enemigos (Mateo 5:44). No pide ejecutar al pecador sino su conversión.
- La mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:1–11): cuando los líderes religiosos traen a una mujer y citan la ley de Moisés, Jesús dice: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra”. La multitud se dispersa; Jesús no la condena y le dice “vete y no peques más”. El pasaje ilustra la seriedad del pecado y la prioridad de la misericordia y la conversión en el ministerio de Jesús.
- Disciplina eclesial, no ejecución civil: En Mateo 18:15–18 Jesús describe un proceso para tratar al hermano que peca: reprensión privada, luego testigos, luego decirlo a la iglesia; “si no oye a la iglesia, sea para ti como gentil y publicano”. La exclusión de la comunidad es el paso último, no la muerte física. De modo similar, 1 Corintios 5 trata de un hombre en pecado grave: Pablo urge a la iglesia a quitarlo de la comunión (“entregar a este tal a Satanás”), pero el objetivo es la conversión y la restauración (cf. 2 Corintios 2:5–11).
- Autoridad civil y la espada: En Romanos 13:1–7 Pablo dice que la autoridad “no en vano lleva la espada” y es “servidor de Dios para tu bien” y para castigar al que hace lo malo. Así, el Nuevo Testamento reconoce que el Estado puede castigar el mal (incluso con la fuerza), pero a la iglesia no se le manda imponer la pena de muerte por el pecado.
¿“Cambió”? Continuidad y Discontinuidad
¿En qué sentido “cambió” el castigo por el pecado?
Contexto: La ley del Antiguo Testamento funcionaba en un marco teocrático: Israel era a la vez una entidad religiosa y política. La misma comunidad que adoraba a Dios aplicaba la ley, incluidas las penas capitales. En el Nuevo Testamento, la iglesia es una comunidad transnacional bajo distintos imperios (Roma, etc.). No tiene el papel de ejecutar la ley civil o penal. Por tanto, el “cambio” tiene que ver en parte con quién aplica el castigo: en el Antiguo Testamento, la comunidad del pacto en su propia tierra; en el Nuevo Testamento, la iglesia ejerce disciplina espiritual (incluida la exclusión), mientras el Estado puede seguir castigando el delito.
Cumplimiento y enfoque: Muchas tradiciones cristianas sostienen que Jesús “cumple” la ley (Mateo 5:17) y que el evangelio subraya la misericordia y la redención sin abolir la exigencia moral de la ley. Las penas estrictas del Antiguo Testamento siguen mostrando la gravedad del pecado ante Dios; el Nuevo Testamento muestra que la respuesta de Dios en Cristo es llamar al pecador a la conversión y perdonar por la fe, mientras la iglesia disciplina y restaura en lugar de ejecutar.
Resumen: El Antiguo Testamento muestra a Dios dando a Israel una ley que incluía la pena de muerte para ciertos pecados en una sociedad teocrática. El Nuevo Testamento no da a la iglesia el mandato de aplicar esas penas; enfatiza la conversión, el perdón y la disciplina eclesial, y deja el castigo civil a las autoridades. La diferencia es así tanto teológica (énfasis en misericordia y restauración) como práctica (contexto social y rol de la comunidad distintos).
Fuentes y Referencias
Pasajes clave: Éxodo 20–21; Levítico 20; 24; Deuteronomio 17; 22; Números 15; 35; Mateo 5; 18; Juan 8:1–11; Romanos 13; 1 Corintios 5; 2 Corintios 2. Obras sobre la ley del AT y la ética del NT (p. ej. Christopher Wright, Richard Hays) y declaraciones denominacionales sobre pena de muerte y disciplina eclesial.